Decir que los quiero con todo mi corazón sería mentir, porque es mucho más que eso, durante ese mes que pasé en Puntagorda llenaron mi corazón de luz y la sonrisa jamás se fue de mi rostro y ahora les echo mucho de menos a todos, pero no pierdo la esperanza de volver a encontrarme con ellos algún día, porque son mis niños y no solo es mi sonrisa lo que vale, si no la de ellos, esas caritas felices hacen que me sienta orgullosa de haber estudiado para encontrarme con ellos y con muchos de los niños que llenan mi rostro de luz al igual que mi corazón de armonía.
Mis pequeños, os quiero con toda mi alma.

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